El Carnaval de Flores - ¿un auto sacramental moderno?
Puesto que el 20 de agosto -cuando se celebra el Carnaval de Flores de Debrecen- es aquél día cuando conmemoramos la figura del rey, San Esteban I., yo también dedico esta parte de mi proyecto a su figura.  
Esteban fue el primer rey húngaro, fundador del estado, y además, él fue quien organizó la Iglesia Católica húngara también.
Tras la muerte de su padre, siguiendo la tradición de la primogenitura, él asumió el poder. Sin embargo enseguida tenía que contar con un enemigo, Koppány, pariente de su padre, pagano, que -aludiendo a la antigua tradición, según el cual el miembro de la familia de mayor de edad era el sucesor- reclamó para sí mismo el trono.

A continuación, con la ayuda de algunos pasajes de la Ópera Rock, titulada István, a király (Esteban, el Rey) de 1984, intento hacer conocer esta parte de la historia húngara, y al mismo tiempo enlazar este tipo de representación con la fuerte intención didáctica de los autos sacramentales, así como la de la fiesta del Corpus Christi, destacando los símbolos más importantes.
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 El objetivo de la fiesta del Corpus Christi era -como lo explica Bernardo José García en su artículo- "conmemorar el sacramento de la eucaristía y reforzar la idea de pertenencia al cuerpo místico de la Iglesia" y por tanto era una de las fiestas más importantes del catolicismo. En nuestro caso el 20 de agosto es la fiesta más importante de Hungría, y su intención es conmemorar la figura del primer rey húngaro que consiguió unir todas las tribus, creando así la nación húngara cristiana. Las imágenes de los carros del Carnaval de Flores y de la Ópera también quieren reforzar la idea del orgullo nacional, el sentimiento de la pertenencia a esta comunidad.

En la obra se ve que la imagen de la cruz domina la escena, subrayando de esta manera la importancia de la Iglesia y de la Fe. Igual que en el auto de Sor Juana de la Cruz sobre San Hermenegildo, donde la Fe es la primera figura que aparece, que inicia el auto, y además, provoca la actuación de los demás personajes, sobre todo la de las otras virtudes y la de Hermenegildo.    




"Veni lumen cordium.
Veni Sancte Spiritus.
Alleluia!"

En la Ópera los paganos aparecen como gente salvaje, cruel, y feo, frente a los cristianos discretos, organizados y plácidos. Por tanto, la intención del dramaturgo sería que el público sienta más simpatía hacia estos últimos.     



"¡Generosos dioses,
generosos espíritus,
Aceptad nuestras ofrendas,
Dadnos lo que pedimos!"

Los paganos no respetan la religión católica, quieren seguir con sus antiguas tradiciones y así se presentan como la entropía dentro del sistema, ya que con su oposición pueden conseguir que los húngaros no se integren en la Europa católica, que así tal vez acabe con esta nación.  
  


"No necesitamos a un Dios que perdona todo,
no necesitamos a un Dios que mata a su único hijo.
No necesitamos a un Dios que no habla húngaro,
los húngaros libres no quieren un Señor de este tipo..."


En este video se ve claramente la diferencia entre los dos grupos, cuando se enfrentan en el entierro de Géza. Sobre todo entre Esteban y Koppány. El primero lleva siempre blanco a lo largo de la obra, y este color simboliza la seguridad, la sencillez y la limpieza. Los paganos, Koppány también, llevan colores más oscuros, por ejemplo negro, que tiene un significado mucho más negativo, y a veces son semidesnudos, lo que resalta su barbaridad, su incultura.  
 


Esteban:
"Esta tumba no te entierra,
yo guardaré tu alma.
Y mientras yo viva,
prosigo tu obra."
Koppány: "Según la tradición, el trono de Géza a mí me corresponde. (...)
Tú también tienes que respetar las leyes de nuestros antepasados."


"No os pregunto hasta cuándo nos rodearán
los curas falsos e hipócritas,
Sólo os haré una pregunta:
¿Queréis ser cautivos o libres?"

Las canciones de Esteban son normalmente más lentas y suaves pero no menos expresivas que las de Koppány. Pero mientras Esteban, en la mayoría de los casos se dirige a Dios, Koppány obviamente no.  
 



"Oh, Señor mío, ya no sé a quién ser fiel.
Mi espada derribará tu ley,
si tengo que matar para defenderte.
Dime, cuánto vale el hombre, si es inocente pero débil.
¿Cuánto vale si está preparándose para una victoria sangrienta?"

Se ve un paralelismo interesante entre la figura de San Esteban, que en su monólogo expresa sus incertidumbres igual que San Hermenegildo
. Ambos están en una situación difícil: elegir la paz y dejar de defender sus ideas, o luchar contra su propia familia por su fe. Les intentan poner a su lado las mismas virtudes (paz, justicia, misericordia, verdad), que en el auto de Sor Juana disponen de voz propia, pero en el caso de Esteban sólo están detrás de sus palabras.

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Hermenegildo: " (...) la Verdad de la Cristiana Religión, que yo profeso, a su defensa me llama y amparo de los Cristianos, que de la secta arriana tan acosados se miran, que sólo en mí la esperanza tienen de que los defienda. (...) Por otra parte, el amor de mi padre, de sus canas el respeto, la lealtad de mi rey, y de mi patria los destrozos, que de una guerra civil la amenazan, mi resolución impiden y mi designio embarazan, inclinándome al partido de la Paz que se me trata por la parte de mi padre, diciéndome: 
Paz: ¡Pausa, pausa! ¡Deja el estruendo! ¡Cesen las armas!
(...)
Hermenegildo: A la misma duda vuelvo: que, entre mi ley y mi padre de cada parte se oponen montes de dificultades. ¡Válgame el Cielo! ¿Qué haré?"

Sin embargo, ninguno de los renuncia a su fe. A Hermenegildo le ofrecen libertad si acepta la eucaristía de Apostasía, sin embargo lo rechaza y tiene que morir. En la Ópera Rock, Esteban ofrece el poder a Koppány, si éste está dispuesto a subordinarse al poder de Roma.


Koppány: "Ya no es posible volverse atrás,
Esteban está preparándose para la lucha,
pidiendo ayuda foránea contra los húngaros.
Me dicen pagano,a pesar de llevar la señal de Bizancio.
Aunque mi intención era sólo conservar nuestra libertad.
Me dicen pagano, porque no soporto el poder de los curas."
(...)
Esteban: "Acepta Roma, y a partir de mañana el país es tuyo."

La lucha empieza con la señal de la espada ensangrentada, importante símbolo de la guerra. El chamán en este caso
desempeña el mismo papel que la Fantasía y la Fama en la obra de Juana de la Cruz. Pero en vez de hablar sobre el pasado, proyecta una visión maravillosa sobre cómo será el Imperio húngaro,  glorioso, enorme y poderoso, si en esta lucha triunfa Koppány.   


"¡He traído la espada ensangrentada,
la espada de nuestros antepasados.
(...)
Koppány, si triunfas, este pueblo será grandioso, y del Rin a Bizancio temerán el nombre de tus sucesores.
(...)
Rákóczi conquistará el mundo,
con Kossuth se realizará la República danubiana"

Koppány muere, y su cuerpo cortado en cuatro pedazos se coloca en las puertas de Győr, Veszprém, Esztergom y Gyulafehérvár, para infundir miedo en la gente pagana que está pensando en tentativas parecidas. Pero el símbolo más importante de esta parte es la corona de Esteban, la Sacra Corona Húngara. Según la tradición, Esteban la ofreció a la Virgen María, convirtiendo así una simple insignia de coronación en símbolo de la nación húngara, y dando un carácter divino al poder real. Además de la corona aparece también un cetro y un orbe en las manos de Esteban y un manto en sus hombros: el orbe es el símbolo cristiano de la autoridad, por tanto la escena final sugiere que el reino húngaro será desde entonces gobernado conforme a las leyes del catolicismo. Y tanto el reino, como la Iglesia están en manos del monarca, Esteban, fundador del estado, y organizador de la Iglesia católica húngara.  

"Señor mío, soy rey por tu voluntad, rey de todos los húngaros. Y yo quiero que este pueblo tenga un país.
Contigo Señor mío, pero sin tí."